jueves, 3 de abril de 2014

robaron en el country.
me despertó una especie de cacareo de gallinas histéricas entrometiéndose en un sueño que ya no recuerdo. abrí los ojos y escuché voces. no pude distinguir lo que decían, pero no venían desde la casa. entraban desde mi ventana. puse la cabeza debajo de la almohada y, en silencio, todavía escuchaba a lo lejos esas voces. corrí las cortinas apenas, para espiar, y vi un grupo de vecinos que ya se alejaban de la puerta de la casa, caminaban como en una procesión en dirección el club house gesticulando.
salí de mi habitación en calzones, bajé la escalera hasta la mitad y mi madre hablaba por teléfono indignándose a los gritos. decía que no podía ser, que nos habíamos mudado acá por la seguridad y que ahora pasaba esto... me perdí en su conversación, cerré los ojos para escuchar mejor y nada, se ve que dejaba hablar a quien estaba del otro lado. a veces interrumpía: ¡a uruguay, claro!, dijo y comentó que seguro esta semana habría reunión de la comisión directiva del country: veremos qué dice medina del robo. hay que hacer algo.
volví a mi habitación pesado, mi boca era una caja de zapatos. todavía estaba abombado, medio dormido, pero atento para no romperme el dedo meñique contra la pata de la cama. la pc estaba prendida como siempre. busqué en los diarios digitales para ver si decía algo y encontré. las noticias corren rápido, mucho más en un country lleno de viejas. robo en un country. no decía el nombre del propietario por seguridad. en la casa no había nadie y se llevaron sólo dinero, tampoco decían la suma. el detalle de la nota era la descripción de lo que los ladrones habían hecho en la casa: comieron, bebieron, dejaron todas las canillas abiertas (como en mi pobre angelito, pensé) y les tiraron los sillones, la tv y varios muebles a la pileta.
prendí la tele y en el noticiero del canal de hubner, que era un periodista político, se volvió dueño de un canal y según mi madre vive en este mismo country, enfocaban en primer plano la pintada que hice por consejo de naty. ver mi letra horrible como si estuviera desangrando el asfalto me paralizó, podría haberme entrado un terodáctilo en la boca, pero al instante escuché que se la adjudicaban también a los ladrones. remarcaron el color rojo del aerosol y, con tono grave, entrelazando los dedos de las manos, en estudios centrales afirmaron que cabía la posibilidad de una lucha de clases. rodeado por mis vecinos vestidos para la ocasión, el notero prometió un ampliaremos robótico mientras al costado de la pantalla un pibe rubio sonreía y saludaba a cámara sin parar.

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