miércoles, 26 de marzo de 2014

la falta de luz solar influye negativamente en el estado de ánimo. eso me dijo mi psicóloga cuando le dije que, además de no poder dormir, a la noche me da una angustia abominable. no está enfocada en un hecho concreto. solo me siento mal, como con baja presión. sus consejos fueron: escuchá música o la radio y está en contacto con tus afectos. también me dijo que cansara mi cuerpo durante el día para llegar a la cama rendido, pero la actividad física no es para mí. espero que el motor de mi ansiedad trabajando tiqui tiqui en mi patita percutiendo el suelo sea suficiente.
me puse a buscar mis afectos en internet. no me culpen: soy de la generación que no usa el teléfono como un teléfono. veneramos al dios que inventó los mensajes de texto y el chat. ni naty ni ninguno de los pibes estaba conectado. de repente, un hola irresistible, ni siquiera llegué a poner música. la profesora de yoga de mi madre volvió a saludarme. se llama gabriela. esperaba que me dijera algo vinculado a mi madre, pero me preguntó si hacía ejercicio, si iba al gimnasio... llegó a decirme que hay que cuidar el cuerpo porque tenemos uno solo para toda la vida y blablablá. ni siquiera me dejaba terminar de escribir la respuesta a lo que me preguntaba que ya veía que ella escribía otra cosa más y otra y otra. sentí que me estaba por ofrecer tomar clases con ella y escribí: no soporto a los evangelistas de la salud. muchas veces me pasa que no toman en serio lo que digo, piensan que soy chistoso, irónico o algo así, no sé. tal vez por eso gabriela me escribió: jajaja, entonces voy a ser tu pesadilla, nene.
necesité cambiar de tema y le pregunté qué música estaba escuchando en ese momento: portishead. me sorprendió. imaginé a una mujer de la edad de mi madre escuchando portishead hundida en el sillón del living, volcándose vino tinto en la bata blanca, eructando en soledad. además, con todo ese optimismo que no le dejaba verme, esperaba que me recomendara alguna cosa hindú, cítaras de acá para allá con un negro rompiéndose las manos contra los tambores, pero no. no conocía portishead y en algún punto sentí era culpa del colo que siempre roba discos de bandas nuevas de la disquería del padre. algo pasa cuando alguien nombra una banda que no conozco. sé que pongo cara de no me importa, pero memorizo el nombre como un psicópata y después me fijo qué onda en internet. puse portishead. me preguntó qué me parecía: es para cuando barren el papel picado, un bajón dramático pero a la vez sensual. ¿te gustó o no? insistió. está bueno, pero soy demasiado sensible a la hora del cuetazo. me tengo que ir, dijo después gabriela, me alegra haber encontrado un hombre sensible, pensé que ya no había. me hizo reír.
me preocupa que un ser humano me caiga bien, pero fue así. terminé diciéndole que, cualquier cosa, si tenía un mensaje para mi madre que me lo mandara y yo se lo pasaba, que no hay problema.
soy alf, soy un felpudo adorable.

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