miércoles, 23 de abril de 2014

estuviste perdiendo el tiempo. esa fue la lúcida conclusión que sacó mi madre cuando les comuniqué que cursar un año fue suficiente para saber que no me interesa el marketing. la señora cabernet sauvignon me hablaba de perder el tiempo. no respondí, mastiqué sin gusto. ella apoyó la copa y volvió a cortar el silencio: la verdad que no sé para qué te anotaste. mi padre tejía el aire denso que lo rodea siempre alternando su mirada entre nuestras caras y el plato. mi madre dejaba de hablar cuando él la miraba fijo. me fui a mi pieza mientras me gritaba “¡¿a dónde vas?! ¡¿no ves que estamos hablando?!”. cuando subía la escalera escuché que decía: este chico no tiene solución.
años atrás, a mí lo único que me importaba era que existía MTV y de repente apareció el video de smells like teen spirit. me acuerdo que la primera vez que lo vi lo llamé al colo desesperado y no solo me dijo que ya lo había visto sino que me contó que el título del tema se debía a que una chica había escrito en una pared de la casa de cobain que kurt olía a teen spirit, un desodorante de mujer. después me dijo que tenía que ver los videos de tool, una banda que yo no conocía y desde ese momento en adelante era eso lo único que me importaba y así era mi vida. pero en ese mismo tiempo, comenzaron a preguntarme qué querés ser cuando seas grande pero ya no como cuando era chiquito: ¿qué vas a estudiar? y yo no sabía. me hacía el punkie, decía que no me interesaba nada, o que quería ser bombero porque me gustaba el traje rojo, pero sentía que la pregunta se repetía cada vez más abominablemente. todavía recuerdo esas caras diseñadas por las historias de disney diciéndome con la mirada: pobre chico, no tiene sueños, no va a llegar a nada.
cuando estábamos en cuarto año, vino gente de una empresa y nos invadió por un día sin aviso, incluso los profesores parecían no estar al tanto. nos hicieron un test vocacional que consistía en responder preguntas con multiple choice, que era la nueva manera de evaluar que festejábamos porque era más fácil sin tener que escribir y los docentes nos querían convencer de lo contrario como si fuéramos boludos. nunca nos dieron el resultado de ese test vocacional, pero nos regalaron un alfajor a cada uno al terminar de completarlo.
no sé dónde está mi pasión. todos los trabajos son trabajos, todo me aburre. hasta estudiar es un trabajo para mí. nunca quise ser futbolista, ni siquiera músico. tengo la flauta dulce del colegio tirada en un cajón, no puedo tocar ni el cumpleaños feliz. tampoco sé dibujar. ni siquiera recuerdo cuándo fue la última vez que lo hice. un hombre para mí son palitos que conducen a una cabeza de círculo. tendría que haber ido a colegio industrial. ¡atención jóvenes del mundo! ¿quieren aprender cosas útiles? ¡vayan a un colegio industrial!
lo único que me atrapa es internet, pero tampoco soy nerd. chateo, miento descaradamente y me dejo mentir. le cuento mi vida a desconocidos que se vuelven fundamentales con sus consejos reales o de situaciones inventadas, pero al menos hay alguien del otro lado. no es tan distinto a la realidad y me siento protegido. soy un bicho que vive bajo una piedra y solo salgo cuando alguien levanta esa piedra.

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